Los diputados como funcionarios temporeros
En esta segunda parte de la Trilogía de la Paletocracia Española se intenta establecer una base de vocabulario común. En particular, se defiende el título de funcionario temporero como adecuado para los diputados, y funcionario temporero de segundo orden para ministros.
Hay dos tipos de cargos públicos: los que tienen plaza fija y los que no. Los fijos suelen ganar la plaza por oposición y se acostumbran a llamar funcionarios. Una excepción es el rey, que ni ganó la plaza por oposición ni se le suele considerar funcionario, incorrectamente en mi opinión. Como los que no tienen plaza fija, como el presidente del gobierno, los ministros y los diputados, no tienen un nombre genérico, los llamaré en adelante temporeros (diccionario María Moliner, temporero, segunda acepción: "se aplica al empleado que no lo es fijo o de plantilla").
Pero llamar funcionario solamente a los cargos públicos que han ganado la plaza por oposición es una restricción injustificada del significado de la palabra. Según el María Moliner, un funcionario es un "empleado que está al servicio de la administración pública", definición que, claramente, engloba tanto al rey, a Zapatero y a sus ministros como al último auxiliar administrativo (antes, secretario) de la administración de Hacienda de Mataró.
Llamemos, pues, funcionarios de plantilla a los fijos, incluyendo al rey y a los que han sacado oposiciones, y funcionarios temporeros al resto, incluyendo al presidente del gobierno, a sus chicos y a los diputados.
Un funcionario temporero puede ser de dos tipos, a saber: temporero de primer orden, el que debe su plaza a las urnas, normalmente porque alguien lo apuntó en una lista electoral porque se lo merecería; y temporero de segundo orden, el que debe su plaza a que otro temporero lo consideró el más apropiado de entre sus amigos para cubrir un determinado puesto. El presidente del gobierno y los diputados son funcionarios temporeros de primer orden, mientras que los ministerios y los puestos de responsabilidad en la administración los ocupan funcionarios temporeros de segundo orden.
¿Y bien? No, nada, sólo eso.
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