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La sostenibilidad y el fin del mundo

París, verano de 1992. Mediodía. Sentados delante del centro Pompidou, cansados y acalorados. Se nos acerca un señor mayor, delgado, de ojos vivos y gesto nervioso, Parlez vous français? Oui, mais… English? Yes, english si que speaking. Where are you from? Spain. Encantado de conoceros, me permitís que os cuente una historia? El amigo políglota era testigo de Jehová en plena misión proselitista, acompañado de una testiga joven y guapa. Le dejamos continuar, tal vez porque estábamos en baja forma, después de varios días de alimentarnos a base de pan con queso y de dormir en el suelo.

Fue mi primera exposición a la doctrina de los testigos de Jehová, y la más memorable. Acabó pidiéndonos que rezáramos una oración con su amiga. Rezamos piadosamente, con las cabezas gachas, mirándole las tetas. La historia que nos explicó me pareció una chifladura curiosa pero inofensiva: cualquier día de éstos (pero que ya mismo) se acaba el mundo; justo antes de la faena de demolición aparece Jesús en el cielo, recoge a los testigos de Jehová y se los guarda aparte, dándoles entrada de primera fila para asistir al suplicio de los herejes (léase, todos menos los testigos) y la destrucción del mundo. Cuando está todo liquidado crea un nuevo mundo, todo paz, felicidad y armonía, donde vivirán los testigos de Jehová en plan Heidi por los siglos de los siglos, amén. Aquí sale la estampita del niño jugando con el león en una pradera con frutales y florecitas, por si no habíamos pillado lo de la armonía y que tol mundo é güeno.

Lo dicho: chifladura curiosa, un tanto patológica. Pero nuestro amigo se lo creía a pies juntillas, su amiga la de las tetas también y, aunque entonces no lo sabía, varios millones de cristianos fundamentalistas de diversos pelajes también la creen, en versiones más o menos equivalentes.

Esta gente incluye buena parte de la derecha evangélica americana, los fundamentalistas que manejan y dan soporte a Bush. Tienen poder, están muy bien representados en el Congreso de los EEUU y en la Casa Blanca, y son más peligrosos que un niño con una bomba. Porque creen que el Apocalipsis es una profecía que se va a cumplir; porque quieren que se cumpla. Porque están convencidos de que nos quedan cuatro días, y para lo que me queda de estar en el convento, ya sabes.

Pensaba entonces que todos, más o menos, teníamos algo en común: un cierto interés en que los bastidores se sostengan, en no cargarnos el tablado, en que nuestros nietos y sus nietos puedan seguir con la función.

Pero ahora sospecho que tal vez me equivocaba. Quizá para mucha gente, gente con poder, el problema de si la tierra podrá sostener a 11000 millones de seres humanos en el año 2100 es simplemente risible, porque están convencidos de que nunca habrá un año 2100. Tal vez para ellos la degradación del medio ambiente es uno de los síntomas, perversamente aceptados, de la llegada del fin. Tal vez lo que quieren para sus hijos es una entrada de primera fila al espectáculo.

Es tremebundo, pero quizá plausible. Un tercio de estadounidenses cree que la Biblia es literalmente cierta (un 10% menos que hace treinta años, tal vez no esté todo perdido); casi un 60% cree que las profecías del Libro de las Revelaciones se cumplirán, y casi un 25% piensa que la Biblia predecía los ataques del 11-S. Los ateos son el grupo menos aceptado en la sociedad americana, por debajo de musulmanes, inmigrantes recientes y homosexuales.

Incluso hay un rapture index que mide la "velocidad de la profecía",

You could say the Rapture index is a Dow Jones Industrial Average of end time activity, but I think it would be better if you viewed it as prophetic speedometer. The higher the number, the faster we're moving towards the occurrence of pre-tribulation rapture.

Rapture, por cierto, es como llaman al espectáculo final. El rapture index actual es 156 (interpretación: entre 110 y 145, Heavy prophetic activity; por encima de 145, Fasten your seat belts). O sea que ya mismito. Estarás pensando que la red está llena de iluminados, y buscando bien lo puedes encontrar casi todo: cierto, pero la página del rapture index tiene un /PageRank/ de 6/10. O sea que es importante, no es un cantamañanas. Es el primer resultado si buscas /rapture/ en google; si lo haces, echa un vistazo a los anuncios a tu derecha.

¿Para qué mantener la casa en orden, si en cuatro días no habrá casa? ¿Es éste el personal con el que hay que lidiar? Espero equivocarme.

Juan Reyero Barcelona, 2006-06-01
 

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