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La bicicleta y las marchas

Ayer, mientras corría por Collserola, me dí cuenta de que muchos ciclistas no tienen nada claro cómo usar las marchas de su bici. Los síntomas son siempre los mismos: pedalean a toda pastilla en las subidas pero casi no se mueven, mientras que en llano pedalean muy despacito, haciendo mucha fuerza para mantener la velocidad.

¿Qué marcha tengo que poner cuándo? Cuando tienes un trasto con tropecientas marchas entre las piernas la probabilidad de que lleves la marcha equivocada es muy alta, a no ser que tengas una idea más o menos clara de lo que se supone que tienes que conseguir con ellas. A saber:

Todas las vueltas de pedal tienen que requerir el mismo esfuerzo y deben durar lo mismo.

Más o menos. En otras palabras, tienes que conseguir mantener un esfuerzo uniforme, a un ritmo constante de pedaleo, independientemente de si estás subiendo, bajando o en plano. El ritmo de pedaleo debería ser relativamente alto, porque tus músculos son más eficientes cuando trabajan ligeros: alrededor de 60 revoluciones por minuto, 80 o 90 si estás en buena forma.

No es posible conseguir que la cadencia y el esfuerzo se mantengan perfectamente constantes porque necesitarías infinitas marchas, pero con las que tienes te puedes acercar mucho. Cada pendiente tiene una velocidad que puedes mantener. Mantén constante tu ritmo de pedaleo, y ves cambiando de marcha. Notarás que el esfuerzo que tienes que hacer para mantener la cadencia de los pedales cambia, más esfuerzo cuanto más larga sea la marcha. Sube o baja de marcha hasta que encuentres tu nivel de esfuerzo, aquel que puedas mantener indefinidamente: ésa es tu marcha para esta pendiente.

Cuando te acostumbras vas moviendo el cambio continuamente, uno arriba, otro arriba, uno abajo, adaptándote a la subidas y bajadas sin apenas darte cuenta, con los pedales siempre al mismo ritmo y haciendo siempre la misma fuerza.

Hay otro detalle a tener en cuenta, ya para nota: no cruces demasiado la cadena. No pongas el plato pequeño con el piñón pequeño ni el plato grande con el piñón grande, porque haces que la cadena tome una forma muy fea, trabaje mal, sea menos eficiente y se acabe rompiendo. Normalmente no se rompen, pero no cuesta nada hacerlo bien.

Juan Reyero Barcelona, 2006-06-05
 

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