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Juan Manuel de Prada y el origen del hombre

Llego, gracias a Escolar y a Pierre Nodoyuna, a un lamentable artículo de Juan Manuel de Prada sobre el origen supuestamente misterioso del hombre. El argumento viene a ser: no acabo de entender la evolución, ni cómo puede generar señores tan listos como yo; si yo no entiendo la evolución es que no se puede entender, porque yo soy un intelectual y cualquier secreción de mis meninges es digna de salir en los papeles; ergo, el origen del hombre es cosa "del misterio".

Del misterio, tal como suena: no es que sea un misterio, sino que es el misterio, miste para los amigos:

[…]lo cierto es que, si existe un momento en la historia del universo en que parece más que probable la intervención del misterio, es precisamente el momento en que el hombre irrumpe en el mundo[…]

Sostiene su lógica con argumentos demoledores, irrefutables, de estilo de "Lo cierto es que la inteligencia humana no existía; y que comenzó a existir." Y yo añado, sobrecogido: lo cierto es que el caparazón de las tortugas no existía, y que comenzó a existir: ¡el misterio, el misterio!

Lo que peor me sabe al leer tanta insensatez es que yo hubiera podido aclararle el misterio, a poco que se hubiera molestado en preguntar. Porque en algo tiene razón: el señor la Prada y la vida inteligente no aparecieron en este planeta por casualidad. Como ya he mencionado en alguna ocasión (este señor no se molesta en documentarse) no somos más que una explotación ganadera de una civilización avanzada, oriunda de la galaxia de Andrómeda. Cuando consideren que estamos maduros para la recolecta bajarán con sus naves, nos matarán, destriparán y congelarán cuidadosamente, y nos llevarán al mercado del jueves en su planeta.

Cuando publiqué por primera vez La Revelación de nuestro auténtico origen recibí muchas preguntas. Todo el mundo parecía querer saber más sobre nuestra triste condición. He demorado la publicación de más detalles, porque no estaba seguro de contar con la aprobación de mis maestros, pero hoy puedo anunciar con orgullo que ya me está permitido profundizar en La Revelación.

Nuestros maestros andromedianos se llaman a sí mismos Mojones. Los Mojones nos crearon de la nada gracias a sofisticadísimas técnicas de ingeniería genética, que les permiten programar seres vivos de la misma forma que nosotros programamos ordenadores. A partir de una descripción de la pinta y el comportamiento deseados, la tecnología de los Mojones es capaz de organizar genes para crear cualquier bicho biológicamente viable.

Cuando presenté por primera vez La Revelación a un selecto grupo de escogidos hubo un científico, marisabidillo él pero sin conocer de la misa la media, que me pilló con el paso cambiado con una pregunta a traición: vale, nosotros venimos de un experimento genético de los Mojones, pero ¿de dónde han salido ellos? Ni corto ni perezoso trasladé la pregunta a mis maestros, que me pusieron en contacto con el Gran Mojón. La conversación con el Gran Mojón fue una experiencia sublime, que disipó cualquier duda que hubiera podido albergar: resulta que los Mojones no son más que una explotación ganadera de los Tocones, una civilización avanzadísima que vive en un planeta gigante que orbita alrededor de Antares. De esta forma se soluciona, creo que para siempre, el problema del origen del hombre.

Habrá visto aquí el lector avispado un rayo de esperanza: si los Tocones recolectan a los Mojones antes de que los Mojones vengan a por nosotros, tal vez la estirpe humana evite morir de Mojón y muera de hombre, que era lo más plausible antes de La Revelación. No se haga el lector avispado muchas ilusiones: lo más probable es que seamos convenientemente recolectados, porque ya queda poco para que lleguemos al punto de población óptimo (y queda todavía sitio para muchos Mojones en Andrómeda). Pero tengo el inmenso placer de anunciar que los Mojones dejarán en la tierra a un pequeño grupo de hombres y mujeres, para arrancar un nuevo ciclo, y me han dado permiso para que ponga a la venta Bulas Mojónicas. O sea que dentro de poco los creyentes con posibles podrán comprar una plaza en la tierra de la era post-recolecta.

Juan Reyero Barcelona, 2006-07-26
 

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