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Descanso en Potes

Hoy toca descansar. Vamos a Potes, compramos provisiones y comemos en Casa Cayo. Me dan el mejor cordero que he comido en mucho tiempo. Nos tratan muy bien. Las camareras son simpáticas, hay chupa-chups para los niños después de comer, el bar está abarrotado de nativos. Hemos acertado con el sitio.

Pepe y JM se gastan la paga de dos semanas en unos bastones para ir por la montaña. Calor. Vamos a ver el monasterio de Santo Toribio de Liébana, pero no llegamos a salir del coche. Estamos cansados y acalorados y no parece que la experiencia estético-místico-religiosa que el lugar promete pueda competir con la piscina.

Tarde de piscina, limpieza, orden y trasteo. Descubren el billar. Jugar con ellos es una paliza, pero la segunda partida ya la hacen solos.

Hago pasta para cenar, y acabamos el día reventados. El calor se aguanta mucho mejor andando que descansando. Los vecinos bilbaínos van a cenar fuera.

Juan Reyero Barcelona, 2007-07-28
 

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