Descanso en Potes
Hoy toca descansar. Vamos a Potes, compramos provisiones y comemos en Casa Cayo. Me dan el mejor cordero que he comido en mucho tiempo. Nos tratan muy bien. Las camareras son simpáticas, hay chupa-chups para los niños después de comer, el bar está abarrotado de nativos. Hemos acertado con el sitio.
Pepe y JM se gastan la paga de dos semanas en unos bastones para ir por la montaña. Calor. Vamos a ver el monasterio de Santo Toribio de Liébana, pero no llegamos a salir del coche. Estamos cansados y acalorados y no parece que la experiencia estético-místico-religiosa que el lugar promete pueda competir con la piscina.
Tarde de piscina, limpieza, orden y trasteo. Descubren el billar. Jugar con ellos es una paliza, pero la segunda partida ya la hacen solos.
Hago pasta para cenar, y acabamos el día reventados. El calor se aguanta mucho mejor andando que descansando. Los vecinos bilbaínos van a cenar fuera.
Suscríbete
blog comments powered by Disqus