La Gola y mariposas
Este sábado he vuelto a tener a los niños. Ha sido un día divertido. Fácil. Por la mañana Eulàlia y Santi nos han llevado a La Gola, la zona de la playa de Pals que toca a la desembocadura del Ter. Nos ha gustado mucho. Muy poca gente, olas, amplitud y tranquilidad, con una buena vista de las Medas. El agua no estaba muy transparente, pero eso da igual cuando se trata de hacer el payaso con las olas.
Hemos comido en casa de los abuelos, como solemos, y después
hemos quedado con Ainhoa, Sven, y sus hijos Max y Paula, para
ir al Butterfly Park, en Castelló d'Empúries. Los niños habían
ido con su madre, y han insistido en que querían ir conmigo
para que yo también lo viera (Papá, cuando lleguemos te
enseñaré la mariposa más grande del mundo, porque yo sé dónde
está, y como ya lo conozco también podré ir solo a
verla).
Es un invernadero precioso con plantas tropicales donde crían
mariposas. Paseas entre las plantas y prácticamente tienes que
esquivar a mariposas gigantes que van volando, flop, flop, con
una cadencia que no había visto nunca. Pero lo más
impresionante han sido las orugas.
Después de las mariposas todavía ha dado tiempo de ir a la playa de Empúries y darnos un chapuzón de una hora y pico. Hemos alquilado un patín con un tobogán y nos lo hemos pasado bomba. A las ocho y media hemos empezado a recoger. JM me decía que quería hacer algo más. Pero quizá estemos manteniendo un ritmo demasiado frenético, aunque todo salga tan fácil, agradable y sin problemas. Un fin de semana de éstos lo tenemos que pasar sentaditos mirando a la pared, para coger perspectiva.
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