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Pollo guisado

Ayer hice el primer pollo guisado. Resumen, para referencia futura: corté a gajos un par de cebollas, medianas tirando a grandes, y las puse en la olla grande con dos dientes de ajo, pelados y cortados por la mitad, un par de lonchas de bacon cortadas a cachitos, y demasiado aceite. Limpié con agua los seis cuartos traseros de pollo, les quité la grasa más desagradable, y los quemé en el fogón. Diría que quemarlos sirvió sólo para ensuciar los fogones con el agua desagradable que caía, pero ésas eran las instrucciones y éso hice. Cuarto a cuarto les puse sal, pimienta negra, romero y tomillo. Puse el pollo en la cazuela y encendí el fuego. El objetivo era dorarlo primero con fuego vivo, pero como había demasiada cebolla el pollo casi no tocaba el aceite y se doró más bien poco. Además no cabía bien, y había trozos que no se enteraban. Le di un par de vueltas, lo estuve agitando durante un buen rato para que todo el pollo tocara aceite hirviendo de vez en cuando, y cuando me pareció que ya estaba bien le tiré demasiado vino blanco. La consigna: un chorrito por cuarto. Un chorrito un poco más corto. A estas alturas el pollo casi nadaba en líquido hirviendo, la cebolla ocupaba mucho menos, y el conjunto olía muy bien. Al rato bajé el fuego y le añadí demasiada agua. Como me parecía que el objetivo era evaporar el líquido lo tuve haciendo chup-chup durante más de una hora, al principio tapado y después sin tapa. Cuando me cansé y me pareció que era hora de ir a dormir apagué el fuego y lo declaré acabado. Me pareció que quedaba mucho líquido, pero esta mañana ha resultado ser mucho menos del que recordaba. A saber. No lo he probado, pero seguro que está buenísimo. De momento tengo dos patas en la nevera, y las otras cuatro congeladas. Con el aceite y la cebolla que sobraron haré arroz.

Juan me ha dicho que tendría que haber reducido la cebolla antes de poner el pollo.  Lo probaré la próxima vez.

Juan Reyero Barcelona, 2007-09-11
 

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