El Laberinto de Horta
Este domingo estuvimos con Mireya y su hija Miranda en el
parque del Laberinto de Horta. Fue muy agradable, a pesar de
que los niños se me perdieron en el
laberinto y estuvieron mucho más rato dando vueltas del
razonable. Miranda fue sensata y entró con su madre y conmigo,
pero los míos, que están cargados de cromosomas Y, tuvieron que
entrar solos y corriendo. Nosotros llegamos relativamente
pronto al centro, pero los cromosomas Y estuvieron perdidos,
sin perder la compostura ni la moral, hasta que los fuimos a
rescatar. Después dimos la vuelta de rigor por los estanques y
los jardines, y bajamos al parque a tomar algo.
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