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El Laberinto de Horta

Este domingo estuvimos con Mireya y su hija Miranda en el parque del Laberinto de Horta. Fue muy agradable, a pesar de que los niños se me perdieron en el laberinto y estuvieron mucho más rato dando vueltas del razonable. Miranda fue sensata y entró con su madre y conmigo, pero los míos, que están cargados de cromosomas Y, tuvieron que entrar solos y corriendo. Nosotros llegamos relativamente pronto al centro, pero los cromosomas Y estuvieron perdidos, sin perder la compostura ni la moral, hasta que los fuimos a rescatar. Después dimos la vuelta de rigor por los estanques y los jardines, y bajamos al parque a tomar algo.

Juan Reyero Barcelona, 2007-09-21
 

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