Una de monociclos
Muchos ya lo sabéis, pero no había comunicado oficial. Esta
Navidad mamá nos regaló un monociclo con el que, ya desde el primer día, disfruté más de lo que había disfrutado nunca con
un vehículo. Aprendí a llevarlo a base de mucha moral y
abnegación (ahora sé que hay métodos que te permiten aprender
cómoda y rápidamente), y me enamoré del cacharro.
"Y ¿cómo es?", me preguntaba, "¿que no todo el mundo lleva un
monociclo?". Y me respondía: "incomprensible; no se les debe
haber ocurrido, como a mi hasta hace unas horas". Y me pareció
que lo que el mundo necesita son muchos más monociclos.
Son más divertidos que la bicicleta, más seguros, más ligeros, y más ecológicos. Montar en ellos, sobre todo al principio, te lleva a un estado concentración relajante, muy parecido al yoga. Todos los niños quieren uno. Cuando vas por la calle te paran y te preguntan ¿dónde lo has comprado?, ¿es difícil de llevar?.
El caso es que quiero que cuando mis hijos sean abuelos les puedan explicar a sus nietos que, aunque parezca mentira, cuando ellos eran pequeñitos la gente sólo aprendía a montar en bicicleta, no en monociclo. También quiero que deje de ser especial ver a alguien en monociclo por la calle (para que la gente deje de mirarme raro cuando paso con las bolsas de la compra colgando).
Y con estos objetivos en mente he montado la web de los monociclos, donde espero escribir sobre monociclos y, tal vez en un futuro próximo, vender monociclos.
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