El mindstorm de los niños
Esta tarde hemos jugado por primera vez con el Lego Mindstorm que Natalia regaló a los niños. Da un poco de vergüenza que nos haya costado tanto empezar, pero cuando se pusieron ellos hace un tiempo no se aclararon, y hasta hoy no hemos tenido la combinación de tiempo y moral paterna necesarias.
Nos lo hemos pasado pipa. Nos lo hemos llevado a Corçà (tenía que llover) y mientras los niños intentaban montar un robot papá y yo hemos instalado el sistema en su Mac. No ha sido totalmente trivial, porque el CD que te llega en la caja viene con una versión estropeada del software, pero al final ha funcionado. Entonces hemos descubierto cómo se programaba y se lo hemos enseñado a los niños. Pepe no lo ha acabado de entender, pero JM no ha tenido ningún problema (se notan los dos años de diferencia; tendré que volvérselo a contar otro día al pequeño).
JM ha hecho un primer programa para un cacharro que girara cuando veía algo delante, y después hemos montado el trasto entre los dos para probarlo. No ha funcionado a la primera —naturalmente— pero en un par de iteraciones hemos tenido el trasto en marcha, maniobrando por el comedor sin ningún problema, girando hábilmente cuando estaba a punto de topar con algo:
Después le ha añadido un micrófono, y ha cambiado el programa para que se parara durante un par de segundos cuando alguien le grita. Es fascinante, porque cuesta no verlo como un bicho inteligente. Y es un robot que se programa en diez minutos, con un par de sensores:
Ha sido una tarde genial. Los niños han llegado a Corçà pensando que un robot era una cosa mágica a la que le decías algo y respondía, y se han ido con una idea muy clara de cómo hacer uno, y un montón de ideas sobre lo que se puede conseguir: al llegar a casa, mientras yo hacía la cena, JM le ha añadido un sensor de luz, y ha hecho que se pare cuando se queda a oscuras.
Es uno de los mejores efectos secundarios de tener niños de esta edad (y hermanas que hacen regalos estupendos): no tienes más remedio que pasar tiempo de vez en cuando jugando con sus juguetes.
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